Cómo llegó Flash a nuestras vidas

Hola a tolmundo.

Estoy convencida de que las cosas nunca vienen de una en una, y nunca mejor dicho en este caso. Pero empiezo por el principio de los tiempos…

El 2016 fue un año atípico. Murió mi madre, yo también estuve bastante delicailla… y direis vosotros ¿no te pasó nada bueno, hija?. Pues si. Casi terminando el año, me decidí con gran trabajo y no menos vergüenza a exponer en la sala Espacio Vacio algunos de mis cuadros y otras cosillas que tenía hechas…y justo el día que terminó la exposición, ya en casa rendidas pero felices, suena mi móvil. Era mi hijo que me pedía por favor que le ayudara. Estaba, como cada domingo, colaborando en el refugio para perros Esperanza Canina y según me cuenta, llegó la guardia civil con una caja en la que había cinco perritos de apenas una semana de vida. Alguien los había metido en una bolsa de basura y los había tirado al contenedor.

Eugenia, el angel que cuida ese refugio, no podia acogerlos porque no tenia como ir cada dos o tres horas a darles los biberones…y mi hijo me pedía por favor que salvaramos al menos a uno o dos. Y yo que iba a hacer? Pues si, traérmelos a los cinco.

Fué una locura maravillosa que duró apenas unos meses, pero que nos dejó exhaustas, con toda la casa mordida…pero muy muy satisfechas y felices. Los cachorros eran monísimos. En cuanto los sacamos a la calle y los enseñamos en las redes sociales aparecieron varias familias para adoptarlos…a todos menos a uno. El mas feucho. Pero el más dócil, noble, listo y cariñoso de la camada. Flash. En casa habiamos decidido que no nos quedariamos a ninguno de los cachorros, pero que acogeriamos otra vez camadas enteras si hacía falta. así que llevamos al perro al refugio para que se quedara alli esperando una familia que lo quisiera. Nos volvimos llorando a Sevilla y yo estaba deseando que llegara el viernes siguiente para volver a Chipiona a ver cómo estaba el perrito. Cuando llegamos al refugio lo vi… ay, estaba canijo y con una diarrea malísima. Lo cogí en brazos y se abrazó a mi cuello…si, si, como una personita. Se quedó muy quietecito como para no molestarme y que no lo soltara. Y no lo hice. Me lo volví a llevar con nosotras y se quedó para siempre en mi vida y la familia.  Ahora tiene año y medio ya y es un perro sano y feliz. Un poco despelucao, pero yo lo veo hasta guapo…jejeje. IMG_0225

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